Comunidad Internacional de Poesía


El gen Patógeno. Capitulo 4º

Comparte
avatar
Alberto Sanchez
Iniciado

Masculino Valencia

El gen Patógeno. Capitulo 4º

Mensaje por Alberto Sanchez el Vie 6 Sep - 9:48

                                             Capitulo 4º
        Pasados unos días se acercó hasta la casa de Alberto la viuda de Hermes, Elvira.
Encontró la puerta abierta, desde fuera  llegaban los sonidos del interior, dando unos ligeros golpecitos  pidió permiso para entrar- pasa pasa-, se escuchó la voz femenina de la esposa  de Alberto, la joven penetro en la salita de la entrada, mientras Emily aparecía con su tercer hijo en brazos, se dieron un abrazo quizás más largo de lo habitual y en tono susurrante le dijo: -siento tu perdida, nosotros no podemos quitárnoslo de la cabeza era uno de los hermanos más queridos.

         La estancia con pocos muebles pero confortables, iluminada por dos grandes ventanales que servían de marco al exuberante  paisaje del  bosque cercano, un sofá de material sintético se hallaba frente a las ventanas y en el centro de la habitación una mesa y unas sillas, sobre la pared del fondo un pequeño mueble sustentaba una figurilla de bronce primorosamente labrada, representaba a un brioso caballo de raza árabe sujeto por las patas traseras. Era el único objeto en aquella estancia construido por los antepasados de la familia de Alberto.
Se sentaron en el sofá y Elvira pidió permiso a Emily para coger al niño que parloteaba sin cesar.
         
          –A que debemos tu visita- le pregunto Emily,
          -Quería hablar con vosotros sobre ciertas dudas que me asaltan por la muerte de mi marido-, le contesto la  viuda.
          -Alberto no está, pero si esperas un poco puedes  comer con nosotros. Mi marido y mi hijo mayor  no tardaran-.
Hablaron de distintas cuestiones mientras preparaban la mesa para comer; sobre todo, de los ajustes que había tenido que hacer para sacar adelante la casa con sus dos hijos y del ánimo que tuvo que infundir a los muchachos para que encajaran la pérdida del padre.
           Elvira contaba a su amiga que se sentía sola.  Esperaba   que la casa se quedase vacía  para desahogar su llanto. Después trataba de ocupar su mente con el trabajo que había sido interrumpido por la trágica muerte de su esposo. Lo peor, le decía a Emily, son las noches, donde los recuerdos no me dejan conciliar el sueño hasta casi la madrugada, y finalmente por cansancio caigo dormida.
En la sobremesa Elvira les dio la explicación de sus dudas:
          - Como sabes todos los días mi marido y yo nos desplazamos en un pequeño trasporte  a las playas de los Riscales, donde habíamos insertado una serie de huevos de peces para su repoblación. La inserción de determinadas algas en el entorno, se habían desarrollado bien y  adaptándose a las mil maravillas con los crustáceos autóctonos del lugar.
          Mientras el día del accidente yo me dedicaba a coger muestras en la ensenada, mi marido  solía tomarlas debajo del acantilado donde el agua rompía con algo más de fuerza. Para llegar hasta aquel sitio es obligatorio pasar por la pequeña playa que hay a su derecha, después de piedra en piedra situarse debajo del grupo de rocas que forman la pared del acantilado.

          Al ver que se hacía tarde y no venía Hermes, fui costeando la playa en dirección a el acantilado, a unos diez metros más o menos  de los riscos me llamó la atención unas pisadas profundas en la arena que no eran  de mi marido, pues conozco  muy bien su calzado. Me extraño pero todo fue tan rápido que se me había olvidado! Luego le vi encima de las piedras! a dos o tres metros de altura del agua, desmadejado y ensangrentado, corrí como una loca hasta llegar a su cuerpo, pero ya no vivía…

          De regreso  en el transporte, fui a pedir ayuda, la lluvia comenzó a caer como casi todas las tardes, al regresar con un grupo de hombres, el agua  había borrado las pisadas en la  arena. Lo demás ya lo sabéis.
Alberto le pregunto; - ¿Recuerdas que profundidad tenían?,
         -A mí me pareció que más menos el doble de una normal.
Terminada la comida Elvira se despidió diciendo;
         -No sé si esto tiene algo que ver, pero todas las noches me asalta la idea de que aquel día algo anormal ocurrió.
Aprovechando la festividad del domingo marcho Alberto con su hijo mayor hasta la playa de Los Riscales. Estuvieron mirando el lugar lógico para subir  a los acantilados, era evidente que el único sitio posible para ascender era la playa de la derecha, justo dónde  Elvira vio las pisadas.  Alberto espero que avanzase el día hasta la hora que más o menos la  mujer descubrió el cuerpo de su marido.

          Las mareas  aunque no eran tan grandes como en la Tierra si lo suficiente para marcar una pleamar de dos o tres metros, causadas por el planeta gemelo que orbitaba  entre si  y alrededor de la estrella madre.
Alberto se situó en el lugar que había indicado Elvira y con el peso de su hijo a cuestas camino en dirección a la parte alta del acantilado. Luego, descendieron con cuidado de no borrar las pisadas,  a continuación filmaron las huellas marcadas en la arena.

          Marcharon hacia la casa del difunto Hermes donde encontraron a Elvira con sus dos hijos. Después de saludarse, le mostro el holograma  grabado ¿Te recuerdan estas pisadas a las que viste el día de su muerte?…, no quiso pronunciar el nombre del difunto por respeto, pero la voz de Elvira no dejo ninguna duda,-¿son las mismas? ¿Cómo las has conseguido? Dijo asombrada –Si desaparecieron con la lluvia.

          Después de una pequeña explicación trato de confortarla diciéndole que encontraría al culpable, y se marcharon.
Por la tarde del mismo  domingo se dirigió hasta  la nave nodriza y saludo  a los cyborg estos se alegraron de verle pues las visitas cada vez eran menos frecuentes y dentro de su cerebro artificial también latían algunos sentimientos adquiridos con los años.

        -Vengo a charlar un rato con el ordenador central si está disponible.
Respondieron los dos al unísono con una afirmación. Tomo asiento enfrente de la consola y al contacto del asiento se oyó la voz de la computadora
        -buenas tardes Alberto como está tu familia,
        -bien gracias,
        -que deseas de mí.
        -Quiero  ponerte al tanto de ciertas averiguaciones respecto a la muerte de Hermes, según descripción de su mujer cuando ella fue a buscarle, encontró unas huellas que no se correspondían con las de su esposo, te las voy a trasferir.

       Alberto conecto la grabación y espero que la computadora tomase la información,
       -sin duda son huellas humanas cargando un peso aproximado de setenta Kilos, respondió el ordenador, ¿porque no se me ha informado de esto?,
     - Los hechos se han desarrollado después de que su mujer hace una semana me pusiera en la pista, e inmediatamente he venido a decírtelo. Dijo Alberto.
     -Esto convierte el asunto de la  muerte de Hermes en una prioridad tres. Dijo la computadora.
     -¿Que significa prioridad tres?, nunca te había escuchado esta expresión. Pregunto el hombre.
      -Los constructores de la nave para su control y manejo utilizaron un ordenador de última generación, con circuitos de partículas subatómicas. Nuestra potencia es la mayor hasta hora conocido por el hombre. Se fabricaron cincuenta unidades que fueron instaladas en cada una de las cincuenta naves destinadas a la navegación estelar en busca de mundos habitables, la nuestra es la numero N.E.30.a la que pertenecemos nosotros.

       -Se nos insertaron tres órdenes  prioritarias para asegurar el éxito de la misión.
-El orden de prioridades esta reglado de la siguiente forma:
       1º Salvaguardar a los distintos planetas donde se quiere desarrollar nuestra civilización, de todo tipo de contaminación por trasmisión de vectores e infestación.
       2ºSalvaguardar las vidas de los navegantes y su descendencia.
       3º Eliminar los posibles peligros que puedan afectar a la comunidad sea de índole físico o psíquico una vez instalados en el planeta.

      -¿Esto qué me dices significa que la muerte de Hermes tendrá tratamiento prioritario?, respondió Alberto.
      -Sin duda alguna, tratare de recopilar toda la información que puedan aportar las personas que directa o indirectamente se hallaban cerca del muerto.  Pondré a los cyborg en sobre aviso para que realicen una serie de observaciones y recopilar  datos sobre lo ocurrido. Dijo la computadora.

       -¡Hay! otra cosa más se me olvidaba ¿se le hizo la autopsia al cuerpo de Hermes? Pregunto el hombre.
       -Si por supuesto, pero eso lo tendrás que consultar con el ordenador médico, es el que tiene todos los datos forenses y es un ente independiente de mí. Si lo considera oportuno me trasfiere los datos, pero sus protocolos son distintos y en ciertas circunstancias medicas sus decisiones están por encima de las mías.

        Se acercó hasta la enfermería y entro dentro a través de la cámara de esterilización, siguiendo el protocolo establecido. Se dirigió a la consola y activo el ordenador, se escuchó una voz metálica de la unidad médica, saludándole.
        -¿Preciso los datos forenses de la autopsia de Hermes?
        -Un momento tengo que extraer los datos.

        En pocos segundos aparecieron en pantalla toda la información: Muerte por caída de unos veinte metros de altura sobre suelo rocoso, la muerte fue causada por fractura de cráneo en la zona frontal, siendo instantánea. Se apreciaron fracturas en cubito y radio y desplazamiento de la pelvis con separación de la cabeza fémur.
       -No hay crispación muscular ni signos de piel u otras sustancias en las uñas.
       -No hay fibras ni sustancias químicas ajenas a su vestimenta.
       -Tampoco hay síntomas de enfermedad alguna, era un hombre sano.
       -De todo ello se desprende que la caída tuvo que ser voluntaria.
       -¡Suicidio! Dijo Alberto.
       -Bueno cabría la posibilidad.
       -Alguna marca o señal fuera de lo común. Pregunto Alberto
       -Solo hay un hematoma  en la zona occipital que podría ser de un golpe fortuito con algo blando, este golpe fue anterior a la caída de lo que se desprende que no hay conexión entre las causas de la muerte y el golpe en la parte posterior de cráneo, a nivel médico. Dijo la unidad.

      -¿Este golpe fortuito que tú dices, podría causar desvanecimiento o pérdida del sentido?
      -Sí, podría ser. Contesto el ordenador.
      Alberto no había tenido trato con aquel robot salvo cuando acudía a la consulta por alguna causa medica de él o su familia, pero las palabras de la computadora central le habían dejado un tanto confuso… (En  ciertas circunstancias médicas, sus decisiones están por encima de las mías).
      Estaba claro que los constructores de aquella nave no habían puesto todos los huevos en la misma cesta, había dos prioridades; una médica y otra de índole técnico pedagógico.
avatar
dwif
Usuario

Femenino

Re: El gen Patógeno. Capitulo 4º

Mensaje por dwif el Jue 26 Sep - 15:37



...interesante relato, habrá sido un accidente?, lo asesinarón? quien y porque?
continuo el siguiente capitulo. :oh: 


dwif
avatar
Zara Mei
Moderador

Femenino

Re: El gen Patógeno. Capitulo 4º

Mensaje por Zara Mei el Dom 24 Nov - 15:33




Eme aquí entre tus letras querido Alberto,......no esperaba éste giro,
en las investigaciones sobre la muerte de Hermes,
asi que, con tu permiso pasaré al siguiente capítulo...




Un placer acompañarte.


Zara Mei





avatar
santa pecadora
Usuario

Femenino

Re: El gen Patógeno. Capitulo 4º

Mensaje por santa pecadora el Dom 17 Dic - 12:20

Interesante el protagonismo de las computadoras frente a las evidencias no detectadas en la muerte de Hermes...
Grato volver y saludarlo en éste hermoso domingo.
sofia, sp

Contenido patrocinado

Re: El gen Patógeno. Capitulo 4º

Mensaje por Contenido patrocinado


    Fecha y hora actual: Sáb 22 Sep - 5:10